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Electroestimulación muscular: ¿Más fuerza e hipertrofia?

  • Escrito por Egoitz Martinez Zamora

Lo puedes ver a diario. En artículos de Internet, en revistas. Hasta en el canal de los inventores frustrados, el canal Teletienda. Ya sabes de qué te hablo, del aparatito ese de los cables y electrodos que en esos anuncios aparece enchufado a un morlaco que perfectamente podría presentarse al Mr. Olimpia la semana que viene. Y a su lado una rubia imponente, con los electrodos en unos glúteos que son la envidia de Beyoncé.

Y una voz en OFF nos asegura que con media hora al día con el aparatito enchufado equivalen a dos horas intensas en el gimnasio, que en una semana los resultados son visibles, quemarás más grasa que la sartén de Arguiñano, en un mes no entrarás por la puerta de tu portal, y sobre todo, lo más importante, que si te das prisa y llamas ahora a tal número de teléfono, por el precio de uno te llevas dos. O sea, uno para ti y otro para tu rubia imponente. Y si no la tienes, te la buscas, para aprovechar el cacharro.

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Son los electroestimuladores musculares. Unos chismes que pueden ir desde un aparatito no más grande que tu teléfono móvil hasta auténticos “biotrajes de electroestimulación muscular”, que con sólo ponértelos ya te sientes como el nuevo fichaje de los X-MEN.

Pero, ¿realmente funcionan?

Voy a ir al grano. Soy un tipo de ciencia. Y me gusta responder con la ciencia en la mano. Por lo tanto:

¿Entrenar con electroestimulación muscular aumentará tu fuerza?

SÍ. Entrenar con electroestimulación muscular hará que tengas más fuerza.

Reconócelo. Te has quedado a cuadros. No te lo esperabas. Eres un tipo listo. Y desconfiado. No pensabas que entrenar con estos cacharritos podría aumentar tu fuerza y ZAS!!, te encuentras con esto.

Pero espera, no cojas el teléfono. No llames al canal Teletienda todavía. Espera al menos a leer el artículo completo y al final decides. Ya te he dicho que soy de Ciencias. Por eso, hablemos de Ciencia…

LA ELECTROESTIMULACIÓN MUSCULAR

Adrianowa, Kotz, Martjanov, Chivilon, entre otros, fueron los primeros metodólogos del entrenamiento de la fuerza mediante el uso de la electroestimulación en el campo deportivo (1971-1974). Fueron los primeros que sentaron las bases de la electroestimulación en este ámbito. Actualmente, muchas de las diferentes variables aplicadas en el entrenamiento de la fuerza con electroestimulación están basadas en sus primeras conclusiones.

Básicamente, el mecanismo es el siguiente:

Por medio de unos electrodos y un aparato de emisión de impulsos eléctricos con una frecuencia entre los 1000 y 5000 Hertz, se hace pasar una corriente asimilada a un músculo, provocando una contracción involuntaria en él. Es decir, mediante la aplicación de esos electrodos estimulamos de forma externa el músculo, provocando una contracción en la que se reclutan más unidades motoras que en una contracción voluntaria.

TIPOS DE ELECTROESTIMULACIÓN MUSCULAR

ESTÁTICA

Al deportista se le aplican unos electrodos en los músculos principales de la acción deportiva. El deportista permanece totalmente pasivo y relajado.

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Este sistema se utiliza sobre todo en músculos lesionados (atrofia muscular) tras periodos de inmovilización. Hay muchos estudios científicos que ya han demostrado la eficacia de la aplicación de electroestimulación muscular en estas situaciones. El hecho de conseguir reclutar más fibras musculares que con la contracción voluntaria, produce ganancias de fuerza en contracción isométrica con la consiguiente hipertrofia muscular. Pero no debemos olvidar que nos encontramos en una situación de infranormalidad en cuanto a fuerza e hipertrofia muscular, por lo que las ganancias buscan llegar a la normalidad.

Este método no consigue mejorar la tensión elástico-explosiva muscular (fuerza que se expresa como consecuencia de la energía almacenada en el músculo al estirarse y que es utilizada en la propulsión siguiente. Sería la máxima fuerza capaz de desarrollar a la máxima velocidad)

DINÁMICA

Se colocan al deportista los electrodos por telemetría y se aplica la corriente en el momento de realizar una contracción concéntrica, realizada voluntariamente por el deportista. En gestos cíclicos no se utiliza, pero sí tiene una aplicación en movimientos localizados específicos (ej: chut de fútbol, salto vertical…). Este método también consigue reclutar más unidades motoras que la contracción muscular voluntaria aislada, manteniendo la tensión máxima durante más tiempo. Esta tensión también puede repetirse un mayor número de veces.

Divesos estudios científicos, entre los que cabe destacar (Hortobágyi, Maffiuletti, 2011) demuestran que se produce un incremento de la fuerza en la máxima contracción muscular voluntaria pero sin evidencias de una hipertrofia muscular.

Desde el punto de vista fisiológico, los dos factores principales del desarrollo de la fuerza muscular en el deporte son la hipertrofia muscular y el máximo reclutamiento y sincronización de las unidades motrices como factor predominante entre ambos.

Las investigaciones actuales muestran que la electroestimulación actúa a nivel neuromuscular (modificaciones y adaptaciones bioquímicas) apreciándose mejoras a corto plazo en la fuerza por máxima contracción voluntaria.

Pero, si no existen evidencias significativas de un aumento de la hipertrofia ¿qué es lo que hace que aumente la fuerza muscular?

Se trata únicamente del mayor reclutamiento de unidades motrices que se consigue con la electroestimulación lo que produce esas ganancias de fuerza, ya que ni siquiera estas contracciones máximas bajo electroestimulación se realizan con una sincronización de las unidades motrices (algo que sí conseguimos con contracciones musculares voluntarias por el control de nuestro sistema nervioso central).

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Modelo conceptual comparando fuentes de adaptaciones neurales durante la estimulación eléctrica en entrenamiento de fuerza (EST) y el entrenamiento de fuerza con contracción voluntaria (VST). Después del EST (lado izquierdo), se observa un aumento de la fuerza por contracción máxima voluntaria (MVC force) resultado de un bombardeo de impulsos aferentes ascendentes a las áreas corticales sensoriales / motoras, incidiendo sobre patrones motores descendentes.

“¡¡Genial!!” podrás pensar. De una forma o de otra, resulta que al utilizar un aparato de electroestimulación sí podré aumentar mi fuerza. Bueno, no es tan fácil como eso. No todo el monte es orégano ni es oro todo lo que reluce.

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Por eso quiero citar, llegado a este punto, a un experto en esta área, licenciado en educación físca y especialista en entrenamiento de fuerza y acondicionamiento físico, Vicente Ortíz Cervera, quien en su libro “Entrenamiento de fuerza y explosividad para la actividad física y el deporte de competición” comenta varios aspectos problemáticos del entrenamiento muscular con electroestimulación:

  • El flujo de corriente de electrodo a electrodo debe superar, además del impedimento del músculo y de los demás tejidos, dos veces el tejido cutáneo, el cual, varía de individuo a individuo y depende de factores como la temperatura ambiente, colocación de electrodos, estado psíquico y de salud del sujeto, etc. Por lo tanto, hablamos de parámetros individuales para cada deportista, y utilizando los mismos parámetros, los resultados pueden ser diferentes en una persona y en otra.
  • El tejido, al no ser homogéneo, presenta una distribución de campo eléctrico muy deformada y difícilmente valorable. Por eso se producen con frecuencia sensaciones dolorosas e intensas antes de que se alcance la finalidad deseada, es decir, la contracción máxima del músculo. De hecho, durante el electroestímulo, la contracción de las fibras musculares externas alcanza valores excesivos. Las sensaciones dolorosas son más intensas que en la contracción voluntaria y el organismo está indefenso; las alarmas metabólicas quedan eliminadas en parte por la señal estimulatoria, que, por otra parte, hace que “cualquier otra señal de alarma” sea totalmente ineficaz.
  • El ensayo del aguante del dolor para la determinar la intensidad del estímulo eléctrico antes de cada sesión y el tipo de corriente de intensidad establecida no garantizan de forma alguna las condiciones constantes y reproductibles de estimulación en cada sesión ni la determinación exacta de las curvas de excitabilidad de cada grupo muscular implicado.
  • A niveles de coordinación motora, existe una rápida adaptación fisiológica para el control y protección de los receptores. Sin embargo, cuando sometemos a un músculo con una señal eléctrica, de hacen ineficaces las funciones de control y protección de los receptores. La retroalimentación provocada por las señales cinestésicas (que actúan sobre los centros superiores con la finalidad de relajar el músculo y disminuir la sensación dolorosa) se elimina y se hace ineficaz por las señales estimulatorias.
  • En el deportista tenemos las capacidades condicionales (fuerza, velocidad…) y la capacidad coordinativa de los gestos y técnicas del ejercicio o actividad. La contracción producida por electroestimulación se realiza sin intervención del sistema nervioso central, por lo que el engrama motriz del gesto de ejecución del ejercicio no queda asumido por los centros superiores. Eso quiere decir que el deportista mejoraría su fuerza muscular, pero el músculo implicado no sabría realizar el gesto para el cual se mejoras su fuerza.
  • El electroestímulo puede producir daños en los sistemas de control que actúan a niveles inferiores (espasmicidad casi permanente, traumas venosos de naturaleza trombótica, hiperlactacidemia, etc…)

Hablando en plata. Lo que hace que el músculo sea más fuerte es el aumento en el reclutamiento de las fibras. Ten en cuenta que de manera voluntaria, en una contracción muscular máxima podemos reclutar en torno al 60-70 % de las fibras del músculo. El resto de fibras recibe unas señales inhibitorias para protección y defensa del propio músculo y estructuras nerviosas y vasculares. Una contracción del 100 % de las fibras supondría lesiones no sólo a nivel de las miofibrillas, sino una constricción fisiológicamente insoportable de vasos y nervios.

En cambio, con la electroestimulación, se puede llegar a pasar del 90 % del reclutamiento de fibras, lo que supone cambios de adaptación metabólicos y fisiológicos a nivel neuromuscular, con el consiguiente aumento de fuerza en la contracción máxima voluntaria.

Pero también te has dado cuenta de todos los parámetros a vigilar y de todos los riesgos que hay que manejar con este tipo de entrenamiento.

Y acuérdate de esto. La contracción muscular con electroestimulación deja a tu sistema nervioso fuera de juego, como un mero espectador al que le han censurado sus funciones, su capacidad de gobierno del músculo. Tu músculo queda subordinado a un aparato con luces y botones, a una escala de miliAmperios, a una mano externa que, pulsando un botón, dicta hasta que punto se exprimirá tu músculo. En esas intensidades de máxima contracción, buscando ganancia de fuerza, la coordinación desaparece y el gesto resultante es un movimiento espasmódico más parecido a lo que hace un hemipléjico con espasticidad que a un movimiento fluido y coordinado de un deportista.

LO QUE ME DICE LA EXPERIENCIA

Te pondré un ejemplo. He visto personalmente entrenamientos con electroestimulación muscular en atletas de élite en un Centro de Alto Rendimiento. Te hablaré del caso de un saltador de altura preparándose para unos Campeonatos de Europa.

Es decir, tenemos a un atleta de élite, un aparataje de electroestimulación digno de un pabellón de entrenamiento de la NASA, y supervisándolo todo, un médico fisiólogo especialista en electroestimulación muscular. Y todo ello en un Centro de Alto Rendimiento, con todos los recursos médicos y científicos a su disposición.

Estarás de acuerdo conmigo en que este panorama nada tiene que ver a entrenar con tu electroestimulador del Teletienda en el gimnasio del garaje de tu casa, o en el gimnasio de tu barrio con el monitor cachas de turno que quiere probar contigo el nuevo aparatito que ha comprado por Internet.

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He visto a ese saltador de altura, conectado al electroestimulador, entrenar sentadillas con carga, y en la parte final de la contracción concéntrica, en ese punto donde actúa el electroestimulador achicharrando sus cuádriceps, le he visto gritar, sudando y soportando el dolor de la contracción máxima. El médico, a su lado, controlando la intensidad y pendiente de no romper sus fibras. Porque una simple rotura de fibras supone estar en el dique seco un mínimo de tres semanas.

Y todo esto, ¿con qué objetivo? Ganar fuerza en la máxima contracción voluntaria de cuádriceps para el gesto de la batida en el salto de altura. El objetivo era conseguir la fuerza adicional suficiente para intentar subir la marca del listón en 3-4 centímetros. Sí, has oído bien, porque esos pocos centímetros pueden ser la diferencia entre una medalla de oro o irte a casa con las manos vacías.

Pero todo esto nada tiene que ver con hipertrofia muscular. Y nada tiene que ver con aumentar rangos de fuerza para subir el listón 20 centímetros. Y ese entrenamiento con electroestimulación muscular era simplemente un complemento a una programación específica de fuerza y explosividad, con sus sesiones de gimnasio, de saltos pliométricos, de ejecución de técnica, etc… Lo comento para que vayas sacando tus propias conclusiones.

CONCLUSIONES

La mayoría de los expertos en esta área coinciden en que hacen falta más estudios científicos para valorar las adaptaciones neuromusculares a largo plazo con la electroestimulación muscular. Desgraciadamente, muchos estudios científicos están financiados por laboratorios que fabrican y comercializan aparatos de electroestimulación, por lo que, muy habitualmente nos muestran información sesgada, que en definitiva, no dejan de ser verdades trucadas, medias verdades o mentiras disfrazadas con el envoltorio de la verdad.

Lo que está claro es que la electroestimulación muscular no sustituye al trabajo muscular que hacemos en el gimnasio. A mover toneladas de hierro para volvernos más grandes y fuertes.

Y dudo que en un futuro lo llegue a sustituir. Me cuesta imaginar un gimnasio con tipos llenos de cables y electrodos paseando entre barras, discos y mancuernas. Al más puro estilo hollywoodiense de Soldado Universal.

Créeme, tendrás que seguir esforzándote y luchando duro para levantar esa barra llena de discos que, de momento, se te resiste.

Artículo escrito para FISIOMORFOSIS.com por Marti


Publicado: 3 años 7 meses antes por anais #199642
Avatar de anais
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Publicado: 3 años 7 meses antes por ferradas #199344
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¿Creéis que la electroestimulación podría ser beneficioso en alguien con distrofia muscular facioescapulohumeral? Tengo en la familia un caso y ya hace tiempo que me empecé a preguntar si la electroestimulación ayudaría. La escápula es la mayor afectada en esta enfermedad.

Si además sabéis algo sobre el tema, agradecería un montón la información :-)
Publicado: 3 años 7 meses antes por OscarD #199309
Avatar de OscarD
Interesante este tema y curiosamente ahora se están poniendo un montón de famosos "fuertecitos" con el tema del e-fit este.

A mi particularmente me gusta el gimnasio, disfruto en él porque es parte de mi ocio, pero para gente gente que no le gusta hacer deporte o incluso que no tiene tiempo.
Publicado: 3 años 7 meses antes por JaneDoe #199275
Avatar de JaneDoe
Leroy escribió:
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Publicado: 3 años 7 meses antes por Leroy #199274
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